Family tandem, by three nails photography

¿Alguna vez os preguntáis si lo estáis haciendo bien? Creo que la duda nos viene de serie al convertirnos en padres y madres, ¿verdad? Hoy voy a contaros los tres errores más comunes que cometemos durante la crianza de nuestros polluelos y cómo solucionarlos.

Error 1. Compararse con los demás

Un error bastante frecuente es compararse con los demás. A veces, especialmente cuando nuestras fuerzas flaquean, es inevitable compararse con otras mamás y papás e, incluso, comparar a nuestros niños con los hijos de otros. Pues bien, en este caso, podemos hacer dos cosas. Por un lado, tomar conciencia de que somos diferentes y no reaccionamos ni sentimos de la misma manera ante situaciones similares y, además, hemos de procurar tener una visión global de la situación y no centrarnos en los aspectos negativos. Por otro lado, también podemos aprovechar esa comparación para sacar algo provechoso, es decir, no compararnos para hacernos sentir mal, sino para encontrar otra forma de mejorar.

Error 2. Sentirse culpable

Éste es otro de los sentimientos habituales en algunos momentos durante la crianza de nuestros hijos. Enseguida reaccionamos cargando la culpa a cuestas y esto no nos lleva a ninguna parte. En lugar de eso, tenemos que coger toda esa energía que le dedicamos a sentirnos culpables y transformarla. Las emociones «negativas» nos dan información acerca de algo que no está funcionando. Hemos de coger toda esa información y utilizarla en nuestro beneficio, visualizando cómo desearíamos que fuese esa situación y cambiando lo que no nos guste.

Error 3. Pensar que los niños necesitan lo mismo que nosotros y en el mismo momento

¿Cuántas veces estaba en vuestros planes hacer una cosa y vuestro hijo os ha reclamado en ese momento y al final no habéis podido hacerlo? ¿No habés terminado enfadados, disgustados o frustrados? A veces, forzamos un poco la situación y el tiro termina saliéndonos por la culata porque, ni hacemos lo que queríamos hacer, ni atendemos a nuestros hijos y no disfrutamos ni lo uno ni lo otro. Lo mejor en estos casos es encontrar el momento adecuado para cada cosa. No hablo de hacer siempre y en todo momento lo que el niño quiera pero, quizás, alguno de nuestros quehaceres tenga que esperar un poco o puede que debamos organizarnos de otro modo (¿quizás con un planning semanal? jiji…). Lo que está claro es que, forzar la situación es contraproducente.

En definitiva, se trata de buscar una convivencia armoniosa donde encontremos las herramientas para enfrentarnos a los obstáculos que vamos encontrando y todos salgamos ganando.

¡Feliz viernes y que paséis un estupendo fin de semana!

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