Niña naturaleza, gnarly tree photography

gnarly tree photography

El sábado pasado acudimos a una jornada de puertas abiertas en Alavida. Aún nos queda un tiempo para buscarle «cole» a Elena, pero nos apetecía conocer el proyecto.

Alavida es una iniciativa educativa que nace a partir de grupo de familias que educan en casa, como espacio de apoyo y convivencia. Está situado en plena sierra oeste, cerca de El Escorial. Ni que decir tiene que me fascinó. Aunque, conociéndome, ya sabía que me iba a gustar.

Para empezar las instalaciones son una pasada. Llegas y es como estar en un lugar de vacaciones, como un fin de semana rural. Sobre todo porque, viviendo en la ciudad, cualquier salida al campo supone un respiro. Alrededor hay solo naturaleza, mires donde mires no se ve nada más que sierra y campo. El pueblo más cercano queda a un par de kilómetros.

El exterior está lleno de encinas, robles, olivos… ¡y un montón de espacio libre para jugar! Tienen una enorme tienda de campaña que me dejó fascinada. Está llena de colchonetas y cojines para revolcarse. ¡Me pareció divertidísimo! Y un arenero. El arenero es un lugar que suele gustarle mucho a los niños. Es un elemento muy importante porque allí pueden experimentar y entender cómo funciona el mundo. Por ejemplo, pueden ensayar lo que es una isla (un trozo de tierra rodeado de agua) y más tarde, cuando lo aprendan en los libros, les será más fácil comprenderlo.

Después de ver la parte de fuera, dejamos los zapatos en la puerta y pasamos dentro, donde nos explicaron cómo es la rutina diaria de la escuela. La verdad es que el interior me transmitió muchísima tranquilidad, se respiraba armonía allí dentro, quizás por el tono relajado en el que nos contaban cómo se desenvuelve el día a día con los niños. Ya no sé si es que yo me autosugestioné, porque imaginaba a los pequeños pintando y jugando en su quehacer diario, en un ambiente hogareño, igual que en un cuento.

Cubiletes de colores para pinturas, tutorial de mom's crafty space

Utilizan material Montessori y cada niño escoge con qué prefiere jugar cada día. También nos describieron la forma en que enseñan a los niños a leer y a escribir, respetando los tiempos de cada uno y propiciando un ambiente distendido y cercano. No es cuestión de repetir las cosas una y mil veces hasta que se nos queden grabadas, sino más bien de jugar con ellas y familiarizarse poco a poco. Más adelante, y sin que nos demos cuenta, los resultados aparecerán solos.

La parte de primaria también tiene un montón de material. Un rinconcito de ciencias, otro de música, uno de geografía, otro de manualidades… Los lunes, los niños se reúnen en asamblea y deciden cómo van a organizar cada semana. Además, tienen tutorías para que los adultos puedan conocer sus intereses o cómo se están sintiendo en cada momento.

Pero sin duda, lo que más me gustó, lo que me pareció más acertado y acorde con las necesidades de un niño, es la posibilidad de salir afuera cuando cada uno quiera, cuando cada uno necesite. Y es que «afuera» es donde los niños pequeños sienten, donde los niños descubren el mundo y experimentan cómo se abre paso la vida para después, cuando sean algo mayores, puedan ponerle nombre a las cosas y entrar en el conocimiento abstracto.

Es un concepto totalmente distinto al que estamos acostumbrados, donde los pequeños son recluidos en sus clases y están obligados a guardar silencio y a escuchar lo que dice el profesor. Siempre he pensado que los colegios son una especie de «aburridas oficinas» donde, impepinablemente, hay que madrugar de lunes a viernes, cada uno tiene que estar en su clase, sentado en la silla delante de la pizarra y hacer los deberes… Una rutina poco sugerente que ahoga esa necesidad innata de los niños de saltar, de correr, de subirse a los árboles o de detenerse a observar una hormiga. Solemos quitarle importancia y, sin embargo, estamos frustrando una necesidad vital.

Otra cosa que me gustó, quizás por mi tendencia a tenerlo todo ordenado, es la importancia de que cada cosa esté en su sitio. Al encontrarlo todo siempre donde esperan, los niños se sienten más seguros y protegidos. Por eso, después de utilizar cualquier material, todo ha de volver a su estante.

Las edades no se dividen por año de nacimiento, como es la forma usual, sino por grupos de infantil o primaria. Esta mezcla enriquece a unos y a otros, escapando de la homogeneización que fomenta la escuela convencional.

Por ahora, el proyecto todavía no está homologado pero, después de doce años de experiencia (desde su fundación en 1999), tienen rodaje suficiente para saber qué es lo que funciona y qué no.

Interacción con el entorno

Niña subiendo a un árbol

El ser humano se va desarrollando por sí mismo y en interacción con su entorno. Solamente tenemos que propiciar un ambiente de amor y seguridad para que los niños puedan encontrar la respuesta a sus necesidades. Es decir, permitir que ellos mismos descubran el mundo, promover el desarrollo de cada individuo desde el interior, no dirigido por los adultos desde fuera como suele ser la forma habitual. Cada uno tiene sus propios ritmos. No todos los niños comienzan a andar a la vez, cada cual lo hace o lo ha de hacer cuando llega el momento.

A veces, cuando hablo con otros papás, sienten que estas iniciativas son algo caóticas. No se hacen preguntas, asumen que las cosas son como están. Temen salirse de lo establecido. Temen alejarse de la disciplina y de los límites. Temen un futuro donde los niños no sepan comportarse o lleguen a ser indomables. Temen perder su autoridad como padres, convencidos de que la jerarquía vertical es la única posible en la familia. Como siempre, estamos demasiado infectados por los paradigmas de la educación. Pero, por suerte, los últimos estudios en neurociencia demuestran que todos estos planteamientos respetuosos y considerados con nuestros niños les convertirán en adultos más creativos, seguros de sí mismos y tolerantes con los demás y con su entorno.

En definitiva, se trata de un espacio de crecimiento personal, de enriquecimiento tanto para los niños como para los adultos que les acompañan.

Bajo mi punto de vista, Alavida es una iniciativa maravillosa. A pesar de que está algo retirado y de que la mejor opción sería trasladarse a los alrededores si queremos llevar allí a nuestros hijos, me alegra saber que cada vez existan más proyectos de este tipo. Quizás no dentro de mucho, todas las escuelas públicas lleguen a ser así.

Para saber más sobre Alavida, podéis entrar en su página web alavida.org

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