Sisters, hj selch photography

Una escena típica es ver a un niño coger un juguete y decir «mío», mientras su mamá o papá le corrige «no, no es tuyo, hay que compartir». Y lo cierto es que nosotros mismos no compartimos algunas de nuestras cosas, especialmente si encima no conocemos al otro: el móvil, el ordenador, el coche…

Por lo que he leído al respecto, los niños necesitan tiempo, empezarán a compartir a partir de los tres años.

Durante este proceso, es importante nuestra actitud. No es igual imponerles que dejen algo que consideran suyo a que surja por ellos mismos. Como dice Yolanda González no es lo mismo obligarles a que compartan que sugerírselo, abiertos a la opción posible de que no quieran hacerlo, en cuyo caso habrá que respetar su decisión.

Cuando se ha recibido lo suficiente se da.

Es cierto que socialmente está «mal visto». Quizás nos resulte un poco violento frente a otros papás que esperan que intervengamos para que nuestro hijo le preste al suyo algún juguete porque es lo normal o lo que se espera que hagamos pero, como siempre, la respuesta está en ponernos en el lugar del pequeño y empatizar con sus sentimientos, dejando en un segundo plano el qué dirán.

Los niños pequeños no distinguen el «mío» y el «tuyo», en el que muchas veces los adultos insistimos a modo de juego de forma inocente fomentando así la competitividad, sino que piensan que todo es suyo y que el mundo gira en torno a ellos (y así es como debe de ser).

Para evitar conflictos entre los niños cuando hay muñecos o juguetes de por medio lo más recomendable es, como en muchos otros casos, anticiparse. Y si anticiparse no funciona, podemos probar a distraer su atención con otra cosa.

En cualquier caso, es una etapa que pasará.

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