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Llevo mucho tiempo haciéndome preguntas.

Desde que nació mi primera hija he pasado por varias fases. La primera fase de todas fue la fase de confusión, una época en la que empecé a entender que los estímulos de afuera y lo que yo sentía no estaban en sintonía. Después, poco a poco, aprendí a escuchar y a confiar mucho más en mi instinto y en todas esas sensaciones a las que me costaba ponerles nombre. Y una vez hube colocado todo eso, llegaron las preguntas. Preguntas y más preguntas. Preguntas que no sabía cómo responder y que durante un tiempo no me permitían avanzar, estaba bastante atascada. Yo quería entender, pero tampoco tenía ni idea de cómo seguir ese camino que había emprendido y descubierto a través de mi maternidad.

Biodescodificación

Hace un par de años alguien me habló de la biodescodificación, una palabreja algo extraña que desde entonces se quedó «resonando» en mi cabeza. Siempre estaba ahí, de fondo, guardada en standby, sin olvidarme de ella del todo. Y entonces apareció de nuevo, y además en una fecha especialemente señalada.

Para quienes no hayáis oído hablar de ella, y en palabras de Enric Corbera, la biodescodificación o bioneruroemoción es un concepto que asocia los síntomas físicos del cuerpo humano a emociones escondidas en nuestro cerebro.

«La Biodescodificación es el arte de acompañar a la persona a encontrar la emoción oculta, esencial (el resentir) asociada al síntoma que hay (la enfermedad) para descodificarla y así favorecer la curación mediante la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y trascender dicha emoción transformándola».

Curioso ¿verdad? Lo que quiere decir es que cualquier dolencia en nuestro cuerpo guarda una relación directa con nuestras emociones y pensamientos, de los que no necesariamente somos siempre conscientes.

Muchas de nuestras emociones más profundas provienen de nuestra vida intrauterina y de numerosos factores transgeneracionales (emociones que alberga nuestro inconsciente y que pasan de generación en generación). Digamos, por poner un ejemplo, que cuando mi madre estaba en la barriga de mi abuela, el óvulo que después me daría vida a mí ya estaba allí, por tanto mis células a su vez también estuvieron en el vientre de mi abuela, absorviendo la información que pasaría después de generación en generación.

Sé que al principio puede resultar un poco raro pero a la vez lo considero enormemente sorprendente y extremadamente interesante ¿no os parece?

Terapia transgeneracional

Hace unas semanas tuve la suerte de vivir en primera persona una sesión de biodescodificación y encontrar en mi inconsciente alguna de esas respuestas que llevaba tiempo buscando. Fue increíble.

Habiendo llegado allí sin saber muy bien explicar algo que yo sentía en mi fuero interno desde siempre, salí absolutamente sanada y comprendiendo perfectamente qué era aquello a lo que no había sabido ni siquiera ponerle nombre, sintiéndome una persona completamente nueva y sin esa carga, liberada de aquello que, sin saberlo, me había pesado desde que tengo memoria.

Algunos de nuestros pensamientos provienen de la información que está albergada en nuestro inconsciente, información y pensamientos que creemos verdades y que se transmiten de generación en generación, por eso en biodescodificación se trabaja con el árbol genealógico. Es alucinante descubrir la coincidencia de fechas y el peso que tiene la familia en nuestra vida. De verdad que es increíble (ya os digo que todo esto me parece apasionante).

Para terminar y aligerar un poco el peso de este texto algo denso, os dejo un vídeo de Enric Corbera que trata acerca de la importancia de ser madre. Es largo, pero muy recomendable. Espero que os guste.

Feliz miércoles y feliz semana.

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