Kate Kennedy birth photography

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Me siento indignada… Resulta que, al parecer, las cesáreas y las inducciones se «disparan» estas fechas, especialmente en las clínicas privadas. Qué casualidad ¿no? Ahora que llega Navidad y que todo el mundo tiene la agenda a tope, las inducciones e intervenciones médicas de los partos son más necesarias que nunca. Ja.

Nadie ha dicho que las cesáreas sean buenas ni malas. Simplemente son necesarias a veces, dependiendo del caso, pero nunca de forma generalizada. En principio, y si todo va bien, no es lo más indicado ni para la madre ni para el bebé. No es una cuestión de ser más natural, ni de defender un tipo de crianza u otro. Es cuestión de estar informado, de saber los riesgos que conlleva y de tomar la decisión de programarla solamente si es verdaderamente imprescindible y atañe riesgos reales (y no cuestiones de agenda personales).

Yo daré a luz en un mes aproximadamente y podría ser que, llegado el momento, tenga que someterme a una cesárea, cabe esa posibilidad.  Sin embargo, y en ningún caso, se puede programar la intervención de un parto sin ofrecer toda la información necesaria (y cuando digo toda, es toda, no solamente la parte que a uno le interese contar o la que el otro quiera escuchar) y otorgar el derecho a decidir.

Las embarazadas tenemos mucho más que decir de lo que «nos suelen permitir» los médicos. No somos meros pacientes sin voz ni voto cuya voluntad hayamos que ceder en pos de las batas blancas, nada de eso. Y ojo, no digo tampoco que los médicos nos mientan de forma generalizada únicamente porque tienen sus vacaciones programadas ¿eh? Solo digo que nos planteemos las cosas, que aunque hablemos con profesionales nuestra opinión y nuestras sensaciones también cuentan, y mucho, que no pensemos que un parto es algo totalmente ajeno a nosotras que debamos dejar en manos de otros, ni que demos por hecho que ellos saben siempre lo que es mejor para una, nada más lejos de la realidad. Aunque no te lo creas, tú eres quien mejor sabe cómo parir, lo que pasa es que no es eso lo que nos han enseñado, ni tampoco lo que a algunos les interesa que sepamos. Es mucho más fácil «manejar» a una mujer que «se porta bien» y que dice a todo que sí.

El gran problema es la falta de información. Muchas mujeres piensan, por ejemplo, que después de una cesárea no es posible tener un parto vaginal. Nos cuentan eso y lo asumimos y, sin embargo, existen más posibilidades de las que creemos (podéis leer más sobre el PVDC aquí).

Iammel photography

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Otras veces, como me explicaba una mamá, «se teme más al parto que a la cesárea», cuando un parto es un proceso absolutamente natural y la cesárea una intervención quirúrgica. Pero es lo que hemos oído. Y lo que nos han enseñado.

Por eso hablo de desinformación. Porque a una mamá primeriza le programas el parto sin demasiado motivo allá por la semana 38 y seguramente no ponga muchas trabas.

Tenemos unos amigos a los que les ha pasado, ¿y qué haces? No es el mejor momento para desestabilizar a una embarazada ni para explicarle todo esto, ni para marearla o hacerle recomendaciones. Lo que a ella le conviene es estar tranquila y lo único que su bebé necesita es tiempo para nacer sin prisas. Y sin embargo su médico pasa por encima de todo eso y prioriza sus intereses. Me siento indignada… Porque muchas veces no es necesario.

El parto es nuestro

Para terminar, os dejo esta interesante entrevista a Isabel Fernández del Castillo, socia fundadora de El Parto es nuestro, donde nos habla sobre todo esto y más.

¿Qué opináis vosotros? A mi parecer, un tema todavía tratado con demasiado reparo.

¡Feliz martes!

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