Recién nacido, fotografía de carrie sandoval

Estamos de enhorabuena.

Una mamá amiga acaba de lanzar un proyecto en la red acerca del sueño infantil. Se trata de una página que recoge información de calidad y contrastada sobre este tema que tanto nos preocupa a los padres.

Porque, muchas veces, nuestra cultura popular peca de desinformación o de estar demasiado desactualizada. Por eso estas dos mujeres científicas, María Berrozpe, doctora en Ciencias Biológicas, y Gemma Herranz, doctora en Ciencia e Ingeniería de Materiales, aúnan su experiencia investigadora con su condición de madres y nos ofrecen una puesta a punto acerca de la realidad del sueño de los bebés humanos.

Cada familia actúa como mejor sabe o puede, pero la información de calidad es siempre una herramienta indispensable para hacer una elección consciente sobre las alternativas más saludables y felices para nuestros hijos a corto y largo plazo, y para la convivencia familiar y social en su conjunto.

Los expertos que trabajan como prescriptores y divulgadores de salud (pediatras, médicos, psicólogos, orientadores, educadores infantiles, periodistas, revistas y empresas editoriales…) están éticamente obligados a mantenerse actualizados, a separar sus creencias personales de las evidencias científicas y por lo menos a reconocer las distintas aproximaciones que existen al respecto y sus correspondientes sustentos empíricos, científicos y culturales.

Recién nacido, fotografía de brooke schwab

brooke schwab photography

Con este estudio comparativo y su exhaustiva revisión bibliográfica (publicado en formato blog de modo que pueda actualizarse periódicamente, siempre en base a publicaciones científicas, y ser accesible a todo el mundo) las autoras pretenden contribuir a que tanto padres y madres como profesionales de la salud y la pedagogía, tengamos acceso fácil pero serio a la información relacionada con este tema, y podamos comentar, aportar, difundir… y finalmente comprender entre todos de qué se trata el «problema» del sueño con nuestros niños.

Sin ir más lejos, las últimas conclusiones verifican que por encima de las 12 semanas no se observa absolutamente ningún rasgo negativo en practicar el colecho y, por debajo de esa edad, con las debidas precauciones, tampoco.

Así que desde aquí os invito a echarle un ojo cuando tengáis un ratillo. Hay mucho material.

Gracias María y Gemma por este gran esfuerzo y por vuestro trabajo.

comparte