Caja de cartón. Do not open until 25 december

Mr. Wonderful Shop

Estos días, ronda por mi mesilla el libro «Una mochila para el universo», de Elsa Punset. En general, me está gustando y me parece muy interesante (trata sobre la importancia de las emociones y cómo aprender a gestionarlas) pero, además, y dadas las fechas que se acercan, me ha llamado la atención el apartado que habla sobre la importancia de hacer un buen regalo. El tema está más enfocado a las relaciones de pareja romántica, pero ahora que se acerca la Navidad, puede venir bien tomar nota de algunas de las recomendaciones que hace.

Está claro que, por encima del regalo material, prima la diversión y el sentimiento. Siempre perdura mucho más en el recuerdo una experiencia vivida que un objeto. Pero si queremos hacer un buen regalo, hay algunas claves que no fallan.

  1. Regalar dinero puede implicar cierta frialdad o desinterés. Dependerá del caso, pero siempre es bueno plantearse primero si ésa es la mejor opción.
  2. «¿Qué cara pondrá?» Si te da vergüenza imaginar la cara del otro al abrir el regalo, seguro que te estás equivocando. Opta por regalos que te llenen de orgullo.
  3. Una promesa no es un regalo, sino algo que queda pendiente de cumplir.
  4. Antes de regalar no preguntes, mejor tómate la molestia de pensar cómo puedes sorprender y obsequiar al otro.
  5. Si te preguntan qué quieres que te regalen, sé sincero.
  6. Evita regalos que en el fondo vayas a disfrutar tú más que el otro. ¿Nunca os ha pasado? A mí me suena…
  7. Regalar experiencias siempre es un excelente regalo. Quizá por eso ahora están tan de moda los paquetes tipo Smartbox o Wonderbox. Pero también puede ser algo mucho más personalizado que organices tú por tu cuenta, como una excursión o un viaje.
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Dice Elsa que, cuando nos regalan algo que nos gusta, sentimos que esa persona nos comprende y eso nos transmite seguridad. Por ello es importante acertar con los regalos, pues pueden hacer que uno se sienta decepcionado, aunque luego no sea correcto decirlo en voz alta.

Cuando recibimos un regalo inadecuado de manos de una persona cercana, podemos llegar a replantearnos la relación y a sentir que esa persona no nos conoce o que no le importamos lo suficiente. Curioso ¿verdad? Ciertamente es algo que nunca me había planteado de ese modo.

Cualquiera diría que un libro que describe las emociones nunca defendería el hecho de gastarse dinero en hacer un regalo y, sin embargo, los estudios muestran que las personas que regalan a los demás experimentan más felicidad que las que gastan dinero para sí mismas. Tampoco creo que sea cuestión de caer en las manos del consumo, nada de eso, pero sí que es cierto que hacer un buen regalo y tomarse un tiempo para intentar acertar resulta agradable.

¡Feliz viernes!

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