Según la revista Ser Padres, la Asociación Americana de Pediatría recomienda que los niños menores de dos años no deben ver «en absoluto» la televisión, ni tampoco dvd o programas grabados.

Así, a simple vista, la primera impresión es que es una determinación un poco drástica ¿verdad? Muchas veces, la televisión forma parte de nuestras vidas o de nuestro entorno. Mismamente cuando vamos de visita, es posible que la tele esté puesta «para hacernos compañía» en el salón de casa.

Viñeta de Mafalda sobre el consumo de la televisión

Personalmente le tengo bastante manía a la televisión, sobre todo el hecho de verla por verla sin tener preferencia por nada de lo que pongan. Si te interesa ver algún programa concreto todavía, pero me parece poco saludable el tragarse lo que sea día tras día. En ocasiones puede ser un entretenimiento genial pero otras se pierden muchas conversaciones y relaciones interpersonales por culpa de la caja tonta. Nosotros en casa vemos muy poco la tele, sobre todo desde que nació Elena, aunque la verdad es que lo contrarresto con el tiempo que paso sentada frente al ordenador.

De todas formas, reconozco que, aun sabiendo que no es demasiado buena, alguna vez le he puesto algunos dibujos a Elena para cortarle las uñas o cuando ha estado pachucha y no conseguía entretenerla con nada. Pero, a partir de ahora, voy a intentar reducir esos momentos a cero.

Viñeta de Mafalda sobre el consumo de la televisión

Porque, de hecho, la recomendación va más allá. Los investigadores advierten que ni siquiera los niños deben jugar en la misma estancia en la que haya una televisión encendida; el ruido de fondo también es perjudicial y daña su capacidad de atención e impide un desarrollo adecuado.

A pesar de que existen muchos programas creados específicamente para los niños más pequeños y que pretenden ser educativos, divertidos y dicácticos (del tipo Pocoyó, Baby First y cosas así) no tienen un efecto positivo sobre su desarrollo psicomotor y afectivo. Al contrario, los estudios señalan las consecuencias asociadas al desarrollo del pensamiento y la imaginación, la integración de emociones y su desarrollo psicomotor. Es por todo esto que sólo se recomienda para mayores de tres años y por espacios cortos de tiempo. Los niños menores de esta edad, necesitan interactuar con adultos y aprender a moverse y coordinar, cosa que la tele no puede hacer.

Para desarrollar sus capacidades físicas, psicomotrices, cognitivas y afectivas, el niño debe utilizar activamente sus cinco sentidos y apoyarse sobre la relación con un adulto. El intercambio de estímulos con los adultos es crucial para el desarrollo de su cerebro y de sus facultades emocionales, intelectuales y sociales. La televisión les hipnotiza y pierden el interés por jugar o por explorar su entorno.

Consecuencias del consumo inadecuado de televisión en niños

Viñeta de Mafalda sobre el consumo de la televisión

Como apunta en su libro Yolanda González, las investigaciones resuleven que el consumo de televisión en menores de tres años afecta a su desarrollo, fomenta la pasividad, crea problemas de sueño, agitación, falta de concentración y adicción a la televisión.

Según diversos estudios, los niños que ven la televisión antes de los tres años presentan dificultades para leer cuando llegan a los seis años y muestran problemas de atención a los siete años de edad. Además, los niños que tienen televisión en su cuarto sacan peores notas en el colegio. Asímismo, quienes más televisión vieron entre los 5 y los 15 años, forman el grupo con menos graduados universitarios a los 26.

En la conferencia sobre Pediatría y Salud Infantil de Glasgow, el psicólogo Alic Sigman recalcó el vínculo entre el sedentarismo tecnológico y el aumento de obesidad infantil, la diabetes, el déficit de atención, los problemas cognitivos y las alteraciones en los patrones de sueño de los niños.

Además, destacó la necesidad de limitar los videojuegos en la niñez, al tiempo que criticó la intrusión mediática en los hogares y la tendencia a la paternidad pasiva. «La tecnología debe ser una herramienta, no un peso para las familias ni un riesgo para la salud», resaltó. El uso abusivo de la tecnología genera incluso una conducta compulsiva en los niños y conduce a una dependencia que no es saludable.

Seguro que ni os habíais imaginado que tuviese tantas consecuencias ¿verdad? Yo tampoco pensaba que fuera tan perjudicial. De modo que lo mejor será que apaguemos la tele y … ¡a jugar!

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