Baby-Led Weaning o la alimentación complementaria autorregulada

Ha sido cumplir los seis meses y querer probarlo todo.

Hace ya varias semanas, nuestro pequeño Guille empezaba a seguir con la mirada el recorrido que hacía la comida desde el plato hasta nuestro paladar. Observaba con especial curiosidad los alimentos, las bebidas y todo aquello que le resultaba tan interesante y que, por alguna razón, nos reunía a todos en torno a la mesa. Ahora hemos llegado el punto en el que, como no le demos a probar, se enfada. Con Elena ya lo hicimos, pero con Guille está resultando especialmente asombroso, me tiene alucinada. Quiere comer de todo, probarlo todo. Así es el Baby-Led Weaning (BLW).

¿Qué es el Baby Led Weaning?

El Baby-Led Weaning es algo así como el inicio de la alimentación complementaria dirigida por el bebé, el paso de la lactancia exclusiva a la ingesta de sólidos de forma autorregulada por el bebé.

A partir de los seis meses (edad orientativa, siempre depende), los bebés ya pueden empezar a probar otros alimentos aparte de la leche materna (o de fórmula) y, utilizando ésta como base, se introduce una alimentación complementaria sin necesidad de triturar la comida ni de preparar purés.

Se aprovecha la curiosidad que demuestra el bebé cuando nos ve comer para presentarle distintos alimentos (preferiblemente piezas grandes y, en el caso de algunas frutas, mejor que sean con piel para que no se les resbalen) y permitir que juegue con ellos y que descubra diferentes texturas, olores y sabores. De esta forma, y teniendo como apoyo la leche materna para asegurarnos de que su alimentación es suficiente (al principio apenas comen, sobre todo «guarrean»), favorecemos la transición hacia los sólidos de una manera natural y divertida.

No es necesario prepararles ningún menú especial. Basta con cocinar nuestra propia comida con menos sal o sin ella e ir introduciendo los alimentos de manera gradual para controlar y reconocer posibles alergias. Lo único que hace falta es concienciarse de que se mancha bastante pero, por lo demás, todo son ventajas.

Lo bueno es que no tenemos que andar con el tupper a cuestas si salimos a comer fuera ni tendremos que desacostumbrarles a comer alimentos triturados cuando sean algo más mayores. Permitimos que el bebé se autorregule de manera sencilla y respetuosa y convertimos la hora de la comida (y de la cena, y de la merienda…) en un momento de gran interés para los pequeños pues, a través de la imitación y aprovechando la fase bucal en la que se encuentran inmersos, comienzan a descubrir el placer de comer.

Con Elena ya lo hicimos así y enseguida empezó a comer de todo. Es una maravilla porque, lejos de convertirse en un momento de peleas y discusión, se trata de un rato divertido donde disfrutar y compartir todos juntos. Además, es maravilloso ver lo que disfruta el bebé sintiéndose independiente.

Algunos consejos

Baby-Led Weaning o la alimentación complementaria autorregulada

No hay trucos ni tiene más misterio, aunque sí hay que tener en cuenta un par de cosas.

  • El bebé ha de sentarse erguido para poder comer (estando sentado, es mucho más sencillo tragar).
  • No lo tomes como su alimentación principal, las primeras veces será más bien un juego de experimentación (y con primeras veces me refiero incluso a varios meses).
  • Es mejor dejar que él solo agarre los alimentos y se los lleve a la boca por sí mismo. Primero, porque así favorecemos su coordinación y el agarre de pinza. Segundo, porque de esta forma respetamos su proceso de aprendizaje y aprenderá a comer de forma segura (verás cómo al principio chapurrea bastante pero pocos días después ya comienza a masticar y a tragar sin problema). Y tercero, porque aprende a reconocer su ritmo y sus propias necesidades.
  • Lo ideal es ofrecerles piezas grandes y alimentos que no resbalen, para que ellos solos puedan agarrarlos (en su día probamos a darle arroz a Elena y la pobre se las vio canutas para comerlo. Ahora me parece evidente pero en su día, y como padres novatos, no nos dimos cuenta).
  • Evita los frutos secos y semillas por ser alimentos pequeños y duros que pueden resultar peligrosos.
  • No dejes nunca solo a tu bebé mientras come.
  • Conciénciate antes de empezar de que la comida va a terminar en cualquier lugar salvo en la bandeja de la trona o en la mesa. Después, cada cual inventará su propia manera. Baberos gigantes, manteles en el suelo y demás trucos caseros.
  • Introduce los alimentos con los que tú te encuentres cómodo. En mi caso, por ejemplo, prefiero esperar con el melocotón o la manzana hasta más adelante, son alimentos que me crean cierta inseguridad. En nuestro caso, empezamos ofreciendo zanahoria, patata cocida, brócoli o pan. Después hemos ido añadiendo frutas como melón, plátano, sandía y pera. Y ya hemos dejado que pruebe algo de pollo y pasta. En realidad más que un orden concreto hemos ido tomando los alimentos con los que nos sentíamos cómodos de nuestra dieta diaria, según coincidía el día.

De todos modos, como una imagen vale más que mil palabras, podéis daros una vuelta por Youtube y encontraréis un montón de vídeos divertidos y muy gráficos.

¿Qué os parece? ¿Lo conicíais, lo probaríais?

¡Feliz miércoles!

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