Disfraz de forzudo, oh happy day

Oh happy day

 

Desde el principio parecen empeñados en mostrarnos que el mundo es cruel. Y cuanto antes nos hagamos duros para enfrentarnos a la intemperie de la vida, mejor resistiremos.

Por eso no quieren que atendamos a nuestros bebés. Que los escuchemos cuando lloren. Que los protejamos cuando se sientan indefensos. Que los permitamos sentir que siempre estaremos a su lado si nos necesitan, porque entonces serán débiles y la vida les hará sufrir.

¿Qué tal si empezamos por evitar que sufran desde el principio? ¿Y si probamos a abrazarles y ofrecerles consuelo cuando lo pidan? Y es que no es lo mismo hacerlos duros a que se hagan fuertes.

Los bebés nacen con una capacidad asombrosa de percibir las emociones, es su lenguaje. Y necesitan sentirse a salvo. Nosotros solo tenemos que prestar atención y escucharles, pues ellos nos dirán todo lo que necesitan. Debemos permanecer a su lado y hacerles sentir que estamos ahí para que ellos puedan explorar libremente el mundo que les rodea sintiéndose seguros y confiando plenamente en nosotros.

Si un bebé llora y no es atendido no se hace más fuerte sino que se sentirá indefenso y se volverá inseguro.

Cuando un bebé llora sufre y su mamá también. ¿No sería más coherente atenderle para que ambos se sientan felices? ¿No es el llanto una forma de comunicación? ¿Cómo nos sentiríamos si pidiésemos ayuda y alguien frente a nosotros nos ignorase por completo? Si lo pensamos un momento, no tiene ningún sentido.

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