Ruta con niños por el norte. Mapa

Tenía ganas de escaparme unos días al norte. Normalmente veraneamos en el sur y, como volvimos a juntar algunos días de vacaciones, decidimos preparar una pequeña ruta por el Cantábrico con los niños.

La verdad es que para ser sólo cuatro días nos ha cundido un montón, porque en realidad las distancias no son demasiado largas y hemos podido visitar varias ciudades. Eso sí, también nos ha quedado mucho por ver así que nos guardamos esa excusa en la manga para volver.

Vitoria-Gasteiz

La primera noche teníamos el hotel reservado en Bilbao, pero la misma mañana del viaje se nos ocurrió pasar por Vitoria, que está a unos 360 Km de Madrid, así que paramos allí a comer y aprovechamos para dar un paseo y a conocerla también.

Es una ciudad muy bonita y de gran contraste. El casco antiguo está lleno de edificios de arquitectura histórica pero también hay preciosas fachadas pintadas y estructuras modernas. Está todo muy limpio y los balcones llenos de geranios rojos.

Además, tanto Bilbao como Vitoria-Gasteiz tienen tranvía, y eso les da un toque cosmopolita que me encanta.

Ruta con niños por el norte. Vitoria Ruta con niños por el norte. Vitoria Ruta con niños por el norte. Vitoria Ruta con niños por el norte. Vitoria Ruta con niños por el norte. Vitoria-Gasteiz

Bilbao

Por la tarde pusimos rumbo a Bilbao y, para nuestra sorpresa, nos encontramos con cantidades ingentes de gente al llegar. Las calles se veían abarrotadas y el aparcamiento del hotel estaba completo… Resulta que, precisamente ese sábado, empezaban las famosas fiestas de la ciudad, la Semana Grande de Bilbao, y llegábamos en el momento álgido de la tarde. Pero, por suerte, encontramos fácilmente un parking cercano donde dejar el coche y el ambiente se fue normalizando e incluso se nos hizo muy agradable el «rollo» que había.

Nos alojamos en el Barceló Bilbao Nervión, un hotel muy céntrico frente al río y a tan sólo unos minutos del museo Guggenheim. Por la noche, salimos a cenar fuera. Llevaba en mano el post de Elena con todas sus direcciones para no perderse en Bilbao, pero encontramos por casualidad Panko, un restaurante donde lo mismo se puede comer que tomar un brunch o comprar el pan. El lugar maravilloso, los pintxos exquisitos y la atención buenísima. Un sitio más que recomendable.

El domingo por la mañana, nos encontramos con la regata de remo y después paseamos por la Gran Vía hasta el Guggenheim. Por el camino, hicimos una pequeña parada en Martina de Zuricalday para probar los deliciosos bollos de mantequilla (unos dulces típicos de allí, también recomendados por Elena) que, a unos golosos como nosotros, no pudieron gustarnos más, mmm…

Ruta con niños por el norte. BilbaoRuta con niños por el norte. Bilbao

Después de visitar el museo y picotear algo, nos tomamos un café en la heladería Amorino de la calle Iparraguirre Kalea y recogimos las maletas para ponernos en ruta de nuevo.

Ruta con niños por el norte. Guggenheim Bilbao

Castro Urdiales

Visitamos en coche Getxo, una ciudad con unas casas maravillosas que nos dejaron con la boca abierta, y cruzamos hasta Santurce en el puente colgante. Después paramos a merendar en Castro Urdiales, otro lugar precioso del norte donde montamos en el tiovivo del puerto y pasamos la tarde viendo un espectáculo de clown callejero para niños. Elena se partía de risa.

Ruta con niños por el norte. Castro Urdiales

Posada Sotobosque

A última hora, llegamos al que sería nuestro alojamiento durante las tres noches siguientes. Una posada confortable y acogedora en la localidad de Mortera, a pocos minutos del centro de Santander, el hotel Posada Sotobosque.

A veces hacer turismo se hace un poco cansado, así que nos apetecía un hospedaje algo separado de la urbe y la verdad es que dimos en el clavo. Un pequeño hotel rural recogido y cómodo, con un amplio jardín y columpios donde los niños pudieran corretear a gusto, las habitaciones amplias y la atención inmejorable.

Roberto, el dueño, amabilísimo, y las torrijas de la carta exquisitas (como veréis nuestros viajes son bastante gastronómicos, jajaja…). Nos sacaron algunos juguetes para que los niños se entretuvieran mientras nosotros terminábamos de cenar y ,el último día, incluso, le regaló a Elena algunas manzanas y fresas de la huerta que ella misma recolectó.

Ruta con niños por el norte. Posada Sotobosque (Mortera, Santander) Ruta con niños por el norte. Posada Sotobosque (Mortera, Santander) Ruta con niños por el norte. Posada Sotobosque (Mortera, Santander) Ruta con niños por el norte. Posada Sotobosque (Mortera, Santander)

Santander

El lunes por la mañana (no diré que temprano porque somos un poco dormilones), nos acercamos a Santander. Paseamos por el puerto y entramos en un par de tiendas (entre ellas Doméstico, una tienda de decoración que no puede ser más bonita).

Ruta con niños por el norte. Santander Ruta con niños por el norte. Santander

San Vicente de la Barquera

Por la tarde, nos acercamos a San Vicente de la Barquera, otro pueblo típico de la zona y también muy bonito, y cenamos en El Náutico, un restaurante marinero donde tuvimos la suerte de acertar cien por cien.

Ruta con niños por el norte. San Vicente de la Barquera

Santoña

El martes después de desayunar, nos acercamos a la increíble playa de Berria, en Santoña. Hacía tan buen tiempo y nos gustó tanto que nos quedamos a allí a pasar el resto del día.

Ruta con niños por el norte. Playa Berrio, Santoña

Por la tarde, hicimos una pequeña incursión en la tienda de conservas Emilia para traernos a Madrid unos cuantos sobaos pasiegos y algunas anchoas, y regresamos a última hora para preparar las maletas y descansar antes de volver a casa al día siguiente.

Han sido cuatro días intensos y disfrutados así que, si en algún momento juntáis unas minivacaciones, el norte siempre es un acierto.

¡Feliz viernes y feliz finde!

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